viernes, 10 de agosto de 2012

Deja que ocurra...

Deja que ocurra... una frase de simplemente tres palabras, pero que cuesta trabajo llegar a vivir con esa ideología, no sé si sea porque el mundo pareciera que se hubiera vuelto una gran máquina, que cada pieza de ella está mecanizada, y entonces tiene un manual lleno de introyectos y etiquetas sociales, que nos van marcando día a día a muchas personas en el mundo. Entonces, ¿qué hacer cuando se vive atrapado en una realidad en dónde se nos olvida las tres preguntas básicas, existencialistas y desde todos los tiempos se han hecho? 
Viktor Frankl alguna ocasión dijo: " Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino";  si partimos desde ese principio, podremos darnos cuenta que lo mejor que podemos tener es la misma libertad, para hacernos responsables si hacemos o no realidad nuestros propios sueños, solamente escuchando esa voz interior y dando paso a paso;  no corriendo, ni volando, ni tampoco quedándonos sentados en el sofá de nuestra casa, esperando a qué un milagro suceda.

Soñar es maravilloso, porque nos transporta a una realidad anhelada, pero es más maravilloso querer luchar para que ese sueño se haga una realidad y entonces nos llene el alma de un gran regocijo. Es probable que experimentemos miedo, pero no hay que dejar que nos paralice, más bien dejemos que todo fluya en el proceso para llegar a la autorrealización de nuestra vida.

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